miércoles, 30 de abril de 2008

It's Time to Play the Game...

Triple H ha ganado el cinturón de la WWE, consiguiendo así su 12º título del mundo... Y terminando de paso con el "reinado" de 7 meses de Randy Orton ^^ The Game venció al trío formado por JBL, John Cena y Randy Orton. Cómo te queremos, Triple H. Más Triple H que nunca ^^ (no se nota que es mi favorito, ¿no? ;p)

Pinchad aquí para ver más detalles. Y aquí podéis ver a Triple H haciendo de Marine en Afganistán en un programa para burlarse de Bush :P

"Deberías ver el Coliseo, hispano. Cincuenta mil romanos... observando cada movimiento de tu espada ... esperando a que des el golpe mortal... El silencio antes de dar el golpe... y después el clamor, que se eleva… Se eleva como… una tormenta ... como si fueras el mismo dios del trueno."

(Próximo, entrenador de gladiadores. "Gladiator")

domingo, 27 de abril de 2008

Jujujujuju

¿Os acordáis de que en el post anterior dije que el lunes habíamos encontrado el regalo perfecto para Aura? Sólo diré una cosa: me encanta que los planes salgan bien... ^^


No me digáis que una sonrisa como esa no alegra el día ^^
PD/ Sí, es una piruleta gigante ^^

lunes, 21 de abril de 2008

"¿Qué quieres que te regalemos?" "Una tarde perfecta con lacito envuelta para regalo" ^^

Escribo este post a petición (más bien exigencia) popular, así que me aprovecharé y comenzaré por decir que os odio a todos. En especial, a Mory, Shálafi y el Extremeño. Cómo os odio... y qué suerte tengo de teneros como amigos ^^
¿Que por qué digo esto? Pues veréis, es que hoy esos tres elementos del Averno me han regalado una tarde perfecta ^^ Claro que para conseguirlo, lo he pasado fatal... Os habréis quedado a gusto, supongo.

Para empezar, el Extremeño había conseguido convencerme de que me tenía que regalar un álbum para las Magic y yo no podía quejarme. Así que a las 5, cuando salí del laboratorio, nos fuimos a Madrid, donde habíamos quedado con Mory y Shálafi. Por el camino le comenté que se me había ocurrido un regalo perfecto para Aura, a la que veremos este domingo (por si me estás leyendo, Aura, NO HAY EXCUSA :P), y dio la casualidad de que él sabía dónde encontrarlo, y lo encontramos a la primera. Ya desde ese momento, yo iba tan feliz pensando en la cara que se le quedará a Aura cuando lo vea ^^ (no digo lo que es, porque es sorpresa... ya os contaré el domingo ^^).

Bien, ese fue sólo el principio. En Callao nos encontramos a la feliz pareja y nos dirigimos hacia Generación X, adonde llegamos sobre las 18:30. Cuál no sería mi sorpresa cuando llegamos, y en la puerta hay un cartel enorme en el que pone: "Roman Dirge, autor de Lenore, firmará sus obras aquí el 21 de abril a las 17:30".

Roman Dirge

Goblin: ¡Rápido!, ¿¿qué día es hoy?? (0.0)
Mory: 21 de abril.
Goblin: ¡Mierda! Si lo llego a saber, me habría traído los cómics... No tenía ni idea (v.v)

Total, que entramos a la tienda, y mientras estamos agachados mirando los libros de rol de las estanterías bajas, Mory me da toquecitos en la espalda:

Mory: Mira ahí detrás...
Goblin se gira. Goblin ve a Roman Dirge firmando en una mesa, en la sala anexa de la tienda.
Goblin: Jooooo... qué pena no tener los cómiiiiiiics.... (v.v)
Mory: ¡Pues pídele que te firme una hoja en blanco!
Goblin: No... Eso sería tener demasiado morro...
Mory: ¿Quieres que vaya yo?
Goblin: ... ... ... Sí... (0.0)

Total, que Mory se pone a la cola con un cuaderno de Shálafi y nosotros nos quedamos dando vueltas por la tienda esperando a que termine; Mory le cuenta al encargado lo que pasa, y para mi horror, comienzan a oírse gritos desde la mesa de Roman: "¡¡Anaaaaaaa!! ¡¡Ven, que Roman te firme, no seas vergonzosa!!" (Nota: ninguna de aquellas voces era la de Mory ^^U)

Entonces llega el "mejor" momento de la tarde:
Goblin se pone colorada y dice que no va. Goblin se ofusca en la esquina más oscura de la tienda. El Extremeño y Shálafi se acercan a Goblin par tirar de ella, pero huelen el peligro al ver la expresión cáustica de Goblin (además de su aspecto de estar al borde de un colapso) y prefieren dejarlo estar. Los gritos llamándola siguen sonando: "¡¡Pero ven, mujer, que te hacemos una foto con él!!"
Y, cosa aún peor, Goblin oye una voz con acento americano (entiéndase, la del propio autor) que también la llama. Goblin se niega a ir, y finalmente el Universo desiste de que vaya. Mory reaparece con el autógrafo... Bueno, este fue el resultado:

Qué mal rato me hicisteis pasar entre todos, malditos... ^^U Pero bueno, conseguí mi autógrafo y seguimos mirando cómics y chapas cerca de la entrada. Pero no había acabado ahí la cosa, no... Porque finalmente aparece allí mismo Roman Dirge seguido de sus acompañantes y del encargado de la tienda, que alegremente va, me señala y le dice partiéndose de la risa que yo soy la tal Ana que no se ha atrevido a ir.

Roman me mira y me dice en la oscura lengua de EEUU, que no reproduciré aquí:
"Te he visto pasar varias veces, pero eras una mancha borrosa que pasaba corriendo."
Goblin se pone más colorada que un turista alemán en Benidorm, balbucea que lo siente y que gracias. Roman Dirge le da la mano y le dice "Encantado de conocerte", Goblin responde que ella también, y Roman desaparece por la puerta de la tienda. Goblin sólo es capaz de decir:
"Tenía la mano suaaaave y fresquiiiita... (0.0)"

La Mano que estrechó la de Roman Dirge ^^
(Nota 2: me he lavado las manos antes de cenar, me la escaneé nada más llegar a casa :P)


El resto de la tarde fue también muy entretenida ^^ fuimos a Metrópolis, en la calle del Espejo, donde Mory desmanteló las reservas de cartas del EVE y donde finalmente el Extremeño pudo comprarme el álbum (que me encanta y que ya he estrenado ^^):

Mi álbum ^^ (cara de madre orgullosa)


Luego, ya que estábamos cerca, nos pasamos por el Mc Donald's (sí, ya sé que el otro día dije que era el Mal, pero qué queréis, teníamos hambre) y estuvimos un rato sentados en la única mesa circular con muro alrededor que había ^^

En resumen, que toda la tarde he estado en una nube gracias a vosotros ^^ todo ha sido perfecto (salvo ese mal rato en Generación X, claro ¬¬* ¿¿os he dicho ya que os odio??)


sábado, 19 de abril de 2008

Caja de música




(Nota: podéis poner el vídeo mientras leéis, es sólo una canción)

Me encantan las cajas de música, es una de las cosas que más me gustan desde que puedo recordar...
La primera vez que me regalaron una, fue por mi décimo cumpleaños. Mi tía me regaló una muñeca de porcelana con rizos rubios, que estaba sentada en un banco de madera y llevaba en el regazo una cesta con flores secas; la llave para darle cuerda estaba en el respaldo, y la muñeca se balanceaba mientras sonaba la música. Aunque pueda parecerlo, la muñeca no era de las que da miedo mirar, recuerdo que tenía una sonrisa preciosa, que le hacía entrecerrar los ojos ^^ Y la verdad es que la melodía era bastante triste, melancólica más bien, pero a mí me encantaba. Fue el regalo que más ilusión me hizo.

Ese día, el que celebré mi cumpleaños, tenía una gripe tremenda... Después de la fiesta subí a mi casa con 40 de fiebre (acabé delirando unas horas después). Y como no me dormía, estuve casi toda la noche escuchando aquella caja de música. Es el único recuerdo que guardo de ese cumpleaños.

Hoy, os dejo una caja de música ^^ Espero que os guste tanto como a mí.

Este post no pretende ser triste, lo aviso porque sé que hay quien se preocupa cuando escribo cosas parecidas ;) Es que escuchando esta canción de Elfen Lied ("Lilium") me he acordado de ello... Es bastante parecida a la que tenía mi muñeca.

viernes, 18 de abril de 2008

Ofuscación al 4



Si ya lo decía yo, que no se os puede sacar de casa... ^^U

Está visto que la comida basura americana perjudica seriamente nuestra (ya de por sí hecha polvo) salud mental. En el Burger King fue un contrato de apadrinamiento escrito por detrás de un mantel, y en el Mc Donald's... Bueno, esto es lo que ha salido: Una servilleta ofuscada ^^U y al 4, nada menos... Todo esto surgió porque Shálafi fue a por servilletas y no las veía por ningún lado, cuando el servilletero estaba justo delante de sus narices, en el mostrador...


Estas cosas sólo pueden ocurrir cuando las Mellizas del Mal (a saber: Shálafi y Goblin) se juntan con el Extremeño y Fénix xDDD


PD/A todo el que lea este post: No nos lo tengáis en cuenta... Nosotros, desde luego, le echaremos siempre la culpa al exceso de azúcar ^^U


Primero las servilletas, luego las llaves, y después el mundo...

martes, 15 de abril de 2008

Samus Aran

Bueno, esta entrada va por Fénix, el ser más viciado al Metroid que conozco :p Un cosplay espectacular de Samus Aran ^^




La verdad es que el traje está impresionante (quién pudiera, qué envidiaaaaa!!!)... Hale, hale, para que no te quejes :P

















domingo, 13 de abril de 2008

"Has ofrecido una digna resistencia, mortal, pero ahora la caza ha terminado"


Gracias a tod@s por la tarde del viernes... ^^ Iba de los nervios, porque no sabía si estaría a la altura del juego -soy aún bastante novata, sobre todo en los juegos en vivo-, pero gracias a Shálafi, que fue mi "gemela" y guía toda la tarde, al Extremeño (¿o debería decir "obispo de Plasencia"? madre mía, qué trauma para mí, que soy más atea que nadie ^^U), que se preocupó por mi estado de salud -bastante tocado, por desgracia ^^U-, a Riva, Fénix, Mory, Laparca, Mery y a todas las personas que estaban allí, el ambiente fue de compañerismo a más no poder, y no me habría podido sentir más a gusto ni pasarlo mejor de lo que lo pasé ^^ Además de que una partida sólo con Gangrel prometía de antemano ser muy divertida, como en efecto fue ;p (la imagen de Fénix convertido en un murciélago volando por ahí de incógnito agarrando un cruasán no tiene precio xDDDD)

Espero ir cogiendo práctica en adelante para no tener que daros la brasa a todos para que me expliquéis las cosas mil veces... Gracias por la paciencia ^^


jueves, 10 de abril de 2008

Spaceballs

Una película que merece la pena ver... ^^ Como película tiene poco de artística, es una parodia de Star Wars para reírse... y reírse... y reírse... xDDDDDDD

El "saludo Spaceballs"
(a ver si aprendéis a saludar así xD)

Resumen (sacado de la Wikipedia):

La princesa Vespa (Daphne Zuniga) decide huir justo antes de su boda con el príncipe Valium (JM J. Bullock), para ello se lleva a su robot Dot Matrix (Lorene Yarnell) y una pequeña nave espacial.
Ante esto su padre, el rey Roland de Druidia (Dick Van Patten) ofrece una recompensa a quien encuentre a su hija. La recompensa interesa mucho a Lone Starr (Bill Pullman) y a su ayudante Vomito Barf (John Candy) que deben mucho dinero a un delincuente llamado Pizza el Hutt (Dom DeLuise).

En su huida la princesa Vespa es interceptada por la nave del malvado Lord Casco Oscuro (Rick Moranis) que trabaja para el presidente del planeta Spaceballs (Mel Brooks), que ansía el aire puro del planeta Druidia.

¡Peinad la zona, muchachos! ¡Que no escapen!

Lone Starr, con la ayuda del maestro Yogurt (Mel Brooks), que le enseña a usar la "suavidad" ("Schwartz"), debe rescatar a la princesa y acabar con los Spaceballs.








Claro que no sólo de Star Wars se hacen parodias, y los trekkies también han tenido lo suyo con "Space Quest" (es que con ST sólo se puede reír por no llorar ^^U)



Space Quest


martes, 8 de abril de 2008

Frase del día... Por actualizar ;p


Take care what you ask of me,
'cause I can't say no...

(Ten cuidado con lo que me pides,
porque no puedo decirte que no...)




domingo, 6 de abril de 2008


Espécimen objeto del control rutinario:
Sofía Fierro Caride.
Edad: 29 años.
Altura: 1,72 cm.
Peso: 112,6 Kg.
Especie:
Humana.

Sexo: Hembra.
Fecha y hora: 12 de abril de 2108. 05:10 A.M.
Ubicación: Módulo 46.673.355. Ciudad Prima.
Estado del sujeto: No presenta indicios de comportamiento anómalo. Todas las señales vitales son estables. Movimientos visibles casi nulos, dentro de los parámetros normales. Ondas cerebrales levemente arrítmicas, con intervalos de actividad media-alta. Generando placa de ondas captadas. Enviando orden a unidad de seguridad de nivel 2 junto con la placa, para chequeo más preciso. Medicación en orden, se observa aumento de la dosis. Control concluído. Abandonando módulo para continuar con el protocolo de vigilancia en otros especímenes.

_________

Algo no iba del todo bien. En aquella ocasión, la unidad de control se había detenido más tiempo del normal en su módulo. Por el rabillo del ojo, Sofía observó cómo la máquina emitía señales verdes y rojas en secuencias irregulares, y finalmente de ella se desprendía una pequeña placa que levitaba y que salió del módulo con un zumbido, antes de que la unidad principal abandonase también la estancia.

La sensación tirante de entumecimiento en los músculos se había intensificado en frecuencia e intensidad en los últimos días. Quizá el robot lo había captado y pensaban hacerle otro chequeo médico. Debía de ser eso. La unidad médica le había aumentado la dosis de la medicación hacía dos días, pero un chequeo en condiciones seguramente era lo que necesitaba.
Respiró hondo y volvió a dirigir su atención hacia el monitor.


***

Habían pasado un par de horas. Los ojos le escocían frente a la pantalla, ya que era la única luz que había en la habitación y le molestaba sobremanera, así que decidió despejarse durante cinco minutos. Giró el sillón y dio un par de vueltas lentas por el módulo. Con una mirada, cambió el paisaje nocturno de la ventana por uno montañoso. Otro movimiento de sus ojos activó el aire acondicionado, encendió la luz
y puso música. Solía escuchar jazz cuando necesitaba animarse, aunque había que reconocer que el jazz tocado por máquinas perdía algo del sentimiento con que lo tocaban los músicos que ella recordaba haber escuchado en antiquísimos CDs en casa de su abuelo. Realmente sabía que no había tenido ningún abuelo, que había sido creada en una planta de clonación como el resto de los humanos de su generación; pero a cada ser humano le era introducida una información en el cerebro, recuerdos artificiales que podían ser actualizados por Intranet cada cierto tiempo.
Los recuerdos de Sofía la situaban en una casa moderna de Ciudad Prima, antes de que las viviendas fuesen demolidas para construir los funcionales módulos. Ella vivía allí con su abuelo, un músico retirado y apasionado por el jazz. Recordaba que el hombre tenía unos ojos oscuros y brillantes, ojos que cerraba en aquellos ratos en que tocaba el saxofón y parecía fundirse con él. También podría describir su olor, si se lo proponía. Era un olor a café recién tostado, y a espuma de afeitar. No dejaba de ser curiosa la exactitud de los recuerdos de Sofía, teniendo en cuenta que nunca habían sido reales.
El jazz resonó por todo el módulo. Podía subir el volumen cuanto quisiera, puesto que los módulos estaban insonorizados hacia el exterior. Canturreó entre dientes y cerró los ojos, concentrada como estaba en la melodía, y sus temblores musculares cesaron poco a poco.

***

Dieron las 9 de la mañana; había concluído otra jornada de trabajo más. Bostezó, y dirigió el sillón hacia el armario para buscar ropa limpia. Un monitor en la puerta le indicó la combinación de colores que mejor le quedaría teniendo en cuenta las prendas disponibles. Sofía eligió un conjunto de color azul discreto.
La cabina de ducha estaba hecha a su medida. Sólo tenía que situarse en el centro y diversos ingenios mecánicos la enjabonaban y masajeaban su dolorida espalda con chorros de agua a la presión adecuada. Cerró los ojos, alzando la barbilla para que el agua cayese hacia atrás. Aquel era uno de los pocos momentos del día en que las sensaciones no eran estimuladas por impulsos eléctricos en su cerebro, y era una sensación particularmente agradable para ella. ¿Cómo describirlo? Era el momento en el que se sentía realmente viva.

De vuelta en el sillón, se preguntó qué haría hoy. Se acercó a la consola, dio unas órdenes silenciosas sirviéndose de los sensores del sillón, y varios conectores se activaron en la consola y salieron disparados, buscando los terminales del cuerpo de Sofía, para poder conectarla a Intranet. En sus retinas apareció la imagen del navegador.
Vio una vieja película que otro romántico había subido a una página web, se descargó canciones de jazz, chateó con personas a las que nunca había visto ni jamás vería, entre ellas una especie de ligue que tenía desde hacía unas semanas. Los seres humanos, más bien parecidos a babosas cebadas atrapadas en sus sillones, en Intranet se convertían en hombres y mujeres de apariencia atlética y muy atractiva. No necesitaban de la reproducción, ya que eran clonados in vitro, pero como los impulsos seguían presentes -al fin y al cabo, seguían siendo animales pensantes-, se habían preocupado de buscar los medios para que las sensaciones que aportaban ciertas páginas de Intranet fuesen muy reales.

Sofía se desconectó un rato más tarde. No tenía que cocinar ni limpiar, tenía robots domésticos para aquellas tareas tan tediosas. Tampoco había nadie con quien hablar, ya que los humanos no salían jamás de sus módulos; y como no conocía a nadie, tampoco tenía nadie a quien llamar. El bricolaje no era necesario, el módulo no tenía ningún desperfecto (se había construido así a propósito).
Muchas veces pensó en tener una mascota, pero el último perro robótico que había tenido se había quedado sin batería a los tres meses y no se había molestado en comprarle otra. La fotografía había sido una afición divertida hasta que se aburrió de fotografiar su módulo; se dedicó entonces a modificar con programas de diseño fotos bajadas de Intranet, de hecho tenía una web propia en la que otras personas admiraban sus trabajos, pero modificar fotos todos los días acababa por aburrir a cualquiera.
Suspiró. Sería un día muy largo.

***

Se despertó con un sobresalto. Se había quedado dormida en el sillón; le había despertado un movimiento repentino de contracción de sus piernas.
Las observó, preocupada. Otra contracción. Igual en los brazos. Notaba todos y cada uno de sus músculos, sepultados bajo la capa de grasa que almacenaba su cuerpo, tensándose y agitándose, como si quisieran desprenderse de aquel enorme peso que les oprimía y les impedía moverse con libertad.

Era insoportable. Sintió ganas de gritar, de salir corriendo, de destrozar cosas y cansarse, de liberar aquella energía contenida que la estaba volviendo loca. Su cuerpo no le obedecía, se debatía por salir de aquel dichoso sillón y hacer algo, lo que fuese. Sentía cómo una oleada de frustración se iba extendiendo en su interior. Hasta que no pudo aguantarlo más.

Saltó del sillón y corrió todo lo aprisa que sus piernas le permitían, que no era mucho, ciertamente. Arañó las paredes, tiró el jarrón al suelo, que se hizo añicos. Volcó los escasos muebles y se puso a golpear la mesa hasta astillarla, abrió la ducha y se empapó entera, subió la música, cantó a gritos siguiendo la cadencia del saxofón; aún tenía el mismo disco de jazz en el reproductor. Chorreando, se acercó a la consola y descargó toda su furia contra ella , golpeándola con una pata de la mesa que acababa de destrozar.
Liberó a gritos su rabia, que salió a borbotones de ella con un rugido triunfal. La consola se cortocirtuitó, y ella cayó al suelo entre una lluvia de chispas, observando con euforia las llamas que brotaban de los mandos.

Oyó a sus espaldas cómo la puerta se abría y por ella entraban varias unidades robóticas de seguridad, pero no le importó lo más mínimo. Reía a carcajadas, una risa demente y desquiciada, quizá más cuerda de lo que parecía. Intentó arrancarse los terminales de los brazos hasta hacerse sangre, ignoró los brazos mecánicos de la unidad robótica que la sujetaban haciéndole daño. Entonces chilló y se revolvió, intentando soltarse de la presa del robot. La máquina le inyectó un tranquilizante de color verdoso.

Sofía seguía en el suelo, riendo. Nunca se había sentido tan vibrante de energía. Supo que daba igual lo sencilla que hiciesen la vida las máquinas, porque lo que hacía interesante vivir era el hecho de tener algún reto al que enfrentarse uno mismo. El tranquilizante empezaba a hacerle efecto, sentía que por sus venas circulaba dolorosamente el líquido, congelando los tejidos a su paso.

Quizá no fuese un tranquilizante, después de todo.
Pero de todas formas aquello no tenía la más mínima importancia, porque, con un chasquido, su marcapasos eligió aquel preciso momento para detenerse.

Las máquinas de limpieza que aparecieron a las pocas horas encontraron su cuerpo tirado en el suelo, con una sonrisa ausente en la cara y los ojos mirando al infinito; a oscuras, era acariciada por las llamas, sobre el suelo encharcado por el agua de la ducha, rodeada por cables que soltaban chispas a intervalos desiguales.
Si una máquina hubiese entrado en el módulo, se habría cortocircuitado. Así que hicieron lo único que podían hacer: sellar el módulo y dejarla allí,
consumiéndose en su altar de destrucción, imponente y serena, como una diosa del caos; seguramente una de los pocos seres humanos que había muerto como tal, quizá más viva que muchos de los que seguían en este mundo.

¿Locura? Quién sabe. Yo no lo creo.


martes, 1 de abril de 2008

Espécimen objeto del control rutinario:
Sofía Fierro Caride.
Edad: 29 años.
Altura: 1,72 cm.
Peso: 112,3 Kg.
Especie:
Humana.

Sexo: Hembra.
Fecha y hora: 5 de abril de 2108. 05:14 A.M.
Ubicación: Módulo 46.673.355. Ciudad Prima.
Estado del sujeto: No presenta indicios de comportamiento anómalo. Todas las señales vitales son estables. Movimientos visibles casi nulos, dentro de los parámetros normales. Ondas cerebrales levemente arrítmicas, pero dentro de la normalidad. Medicación en orden. Control concluído. Abandonando módulo para continuar con el protocolo de vigilancia en otros especímenes.

_________

Sofía se levantaba por lo general a las 3 de la mañana, hora en que comenzaba su jornada de trabajo, que duraría hasta las 9. Desde una consola, dirigía mediante impulsos cerebrales la máquina que debía fabricar en cadena piezas sueltas que luego serían usadas para reparar otras máquinas. Era un trabajo monótono, puesto que sólo debía dar la orden de inicio a la máquina y vigilar que no hubiese ningún error, cosa que hasta la fecha no había ocurrido nunca.

Ahora mismo, sólo pensaba en que en un par de horas más podría desviar su atención del trabajo y ducharse. No se escuchaba un solo ruido; probablemente la mayoría de los humanos de los módulos vecinos estaría durmiendo aún en las cápsulas de estasis.
Aquellas cápsulas eran la última novedad fabricada para el confort humano, y aunque seguían en fase experimental y se decía por los foros de Intranet que varias de ellas estaban defectuosas y sus dueños habían sido encontrados muertos de inanición (por cierto, los habían encontrado las dichosas unidades patrulla de control en su deambuar semanal), el Estado había difundido mensajes tranquilizadores para la población, y las cápsulas estaban siendo líderes en las ventas de menaje aquel año. Sofía agradecía aquellas pocas horas de aislamiento dentro de su cápsula, cuando su cerebro finalmente podía desentenderse de toda la información que le llegaba por los electrodos, y descansar de verdad.


La máquina que Sofía controlaba funcionaba tan bien como siempre, de modo que se permitió apartar un momento la vista de la consola para descansar los ojos.

Hizo girar la silla para mirar a su alrededor. Tampoco había demasiado que ver en su módulo. Era un espacio
de forma cúbica de unos 5x5 metros, con paredes lacadas en blanco, y los únicos muebles aparte de su sillón eran la cápsula de estasis -al fondo a la derecha-, la cabina de ducha, justo al lado, una mesa rectangular de líneas sencillas, también lacada en blanco, y sobre ella, un jarrón de cristal opaco, dentro del cual había dos grandes flores azules similares a margaritas, de materia pseudoorgánica. Eran lo más parecido a flores naturales que se podía encontrar. En la pared opuesta a la puerta se encontraba la consola de mandos frente a la que estaba sentada Sofía.
La puerta, rectangular y de esquinas redondeadas, comunicaba su módulo con el exterior, donde sólo había un largo pasillo, iluminado con luces blancas a nivel del suelo, que hacía requiebros y más requiebros, y a cuyos lados había más módulos, pegados unos a otros.
Por aquel pasillo iban y venían las máquinas de reparto con las compras que se hacían por la Red de redes. Los módulos se extendían hasta donde llegaba la vista, formando una intrincada estructura similar a una colmena.

No había ventanas -puesto que ni el suelo, ni el techo, ni ninguna de las paredes daba al exterior, sino que colindaban con otros módulos o con el pasillo-, sino paneles que se activaban con una mirada al reconocer el iris, y automáticamente mostraban un paisaje según los gustos del humano residente. En aquel momento mostraban un paisaje nocturno estrellado. Y allí se detuvo la mirada de Sofía.
Con otra mirada a un sensor de la pared, activó el aire acondicionado, y disfrutó de la brisa mirando por la falsa ventana. Nunca había visto el cielo real, y por ello mismo no podía echarlo en falta.

La mujer se removió en su asiento, incómoda. Otra vez aquella sensación. Era una sensación que la asaltaba a veces, como si sus músculos, hartos de estar en desuso, se rebelasen contra ella y tironeasen levemente para activarse, instándola a que se levantase y liberase adrenalina de alguna forma. Era como un leve temblor que recorría todo su cuerpo, le creaba una sensación de frustrante impotencia y desaparecía como había llegado. Pero últimamente aquelos momentos se estaban haciendo cada vez más frecuentes. Intentó no darle importancia; no obstante, con una última mirada al monitor, se puso en pie y se dirigió hacia la ducha, esperando que el agua le aclarase la mente.

(Continuará)