National Geographic, nº 10: De los Vascos y sus costumbres autóctonas
Me quedo con una frase del protagonista, en réplica al yanqui vaquero de turno:
"Ni los indios conocen a los vascos"
Garabateado por
Goblinoide
a la/s
16:16
4
rayajoz en la pared
Son muchas las personas a las que he admirado en mi vida... Pero pocas de ellas han demostrado tanto valor como este hombre, que eligió morir, en contra de la voluntad de sus compañeros de expedición, para que el resto tuviese una oportunidad de sobrevivir.
Abajo os dejo el resumen de su historia, y la canción que Warcry le dedicó y que me hace llorar cada vez que la escucho...
Espero que os guste.
Dedico este post al corazón de hielo de Roy Von Carstein ;) y al Lagarto... Porque son un par de blanditos cuando quieren, juju ^^
El capitán Lawrence Edward Grace Oates participó en la expedición británica capitaneada por Scott; expedición que en 1911 se lanzaba hacia la conquista del Polo Sur. Zarpó el 1 de junio de 1910 a bordo del ballenero escocés Terra Nova junto a Robert F. Scott y el resto de la tripulación.
La expedición de Scott el 12 de enero de 1982. De izquierda a derecha: Edward Wilson, Edgar Evans, Scott, Lawrence Oates, Henry Bowers
Cuando Scott y sus hombres llegaron al fin al Polo Sur el 18 de enero de 1912, una bandera noruega jugaba con el gélido viento antártico. Amundsen había llegado más de un mes antes que ellos, el 14 de diciembre de 1911. Junto a la bandera, el noruego dejó una tienda negra y una carta para el capitán Scott que decía:
Querido Capitán Scott:
Como usted probablemente sea el primero en llegar a esta zona después de nosotros, le pido amablemente que envíe esta carta al rey Haakon VII. Si puede usar cualquiera de los artículos que hemos dejado en la tienda, por favor, no dude en hacerlo. El trineo dejado fuera puede ser empleado por usted. Con mis mejores saludos, le deseo un retorno seguro.
Sinceramente suyo, Roald Amundsen.
El camino de regreso estuvo marcado por el frío extremo y las intensas nevadas. La idea de no depojarse de pruebas geológicas ralentizó también considerablemente la marcha.
En su paso por el glaciar Beardmore, Evans cayó en una grieta hiriéndose gravemente la cabeza. Para poder rescatarle, Lawrence Oates tuvo que despojarse de los guantes y de su ropa exterior. Sin embargo, con síntomas de congelamiento y una herida cada vez más grave, Evans sufrió un colapso el 17 de febrero, y moriría esa misma noche en la tienda.
Sin Evans, el resto de la expedición continuó su camino descendiendo el glaciar hasta alcanzar el nivel del mar. Desde allí, un estrecho de cuatrocientas millas les separaba de su campamento, en el cabo Evans. Scott esperaba un aumento en la temperatura, sin embargo, una ola de frío con temperaturas inferiores a los 43 grados bajo cero se cruzó en su camino.
Lawrence Oates sufrió congelación de pies y manos durante el rescate de Evans, y además estaba aquejado de una antigua herida de guerra, pues recibió un disparo en una rodilla durante la Guerra de los bóers. Su estado cada vez era más lamentable, hasta el punto de obligar a sus compañeros llevarlo a cuestas. Oates pidió a sus compañeros que lo abandonaran en la nieve y que continuasen sin él, pero se negaron rotundamente.

La noche del 17 de abril de 1912, día de su 32 cumpleaños, Oates, consciente de la enorme carga que suponía para sus compañeros, se levantó silenciosamente para abandonar la tienda en calcetines. Wilson le preguntó que adónde iba, a lo que Oates contestó “I am just going outside and may be some time” (Voy a salir y puede que tarde un rato). En medio de una tormenta de nieve y a 43 grados bajo cero, Oates vagó en la oscuridad de la noche hasta encontrar la muerte. Su cuerpo yace abrazado por un mar de nieve y hielo y nunca ha sido encontrado.
Scott relató el suceso de Oates como “el más valiente acto de sacrificio que jamás un ser humano hubiera contemplado“. Quince días más tarde, y a tan solo once millas del depósito de comida y combustible One Ton Depot, la expedición murió de hipotermia e inanición.
El 12 de noviembre de 1912, la expedición de Atkinson encontró la tienda prácticamente sepultada entre la nieve, cerrando así una trágica historia que sin duda conmovió, conmueve y conmoverá a la humanidad.
____________________________
Garabateado por
Goblinoide
a la/s
18:23
3
rayajoz en la pared
Sí, amigos, hay algo que distingue de los demás niños a los pequeños frikis en ciernes (entiéndase "frikis" en el mejor sentido de la palabra)... Y no, no me refiero únicamente a que los patucos de los frikis sigan siendo amarillos con rayas verdes en vez de ser rosas o azules. Esta imagen ilustra perfectamente lo que quiero decir.
Y es que viendo las nuevas remesas de gremlins que se crían hoy en día y que todos podéis ver por la calle (en la puerta de cualquier discoteca, sin ir más lejos), a veces cuesta creer que haya un lugar para Star Wars, los juegos de rol, y todas esas cosas que nos han emocionado desde pequeños.
Garabateado por
Goblinoide
a la/s
21:41
4
rayajoz en la pared
Cuentan que no muy lejos de aquí existe un valle, cuyas laderas se cubren de nubes rosadas en primavera...

... Y allí donde las nubes acaricien la tierra...
...la amistad florece.
Garabateado por
Goblinoide
a la/s
15:51
10
rayajoz en la pared

My blog is worth $3,387.24.
How much is your blog worth?