miércoles, 16 de marzo de 2011

Santillana del Mar

Esto va a ser largo, aviso, porque son tres días de viaje... estáis a tiempo de huir :P Por suerte para vosotros, son casi todo fotos xD

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Ahora que lo pienso, hace ya mucho que no posteo con un viaje.

Nota mental: Tenemos que salir más de casa.

Todo esto empezó allá por septiembre del año pasado. La culpa la tuvieron mis señores padres.
Resulta que les dio por comprar una cama nueva para la casa del pueblo, y los de la tienda, que tenían el día generoso, les dieron de regalo un miniviaje de dos días en un hotel de su elección, que ellos decidieron regalarnos al Extremeño y a mí.

Había muchos lugares posibles para elegir en el folleto que nos dieron; pero casi todos los hoteles que ofrecían estaban a tomar por saco de cualquier parte, así que no era viable ir sin coche.
Además, el viaje de regalo incluía la ida y la vuelta en avión. No estábamos seguros de que nos dejasen llevar el coche como equipaje de mano en el avión, de modo que preferimos elegir un lugar que pudiésemos visitar andando o sin coger demasiados transportes. Y como el Extremeño no ha visto apenas la parte más bonita de este país, que es el norte, nos decidimos por Cantabria; más exactamente, Santillana del Mar.

Entre fiestas, exámenes y las restricciones de la oferta, no nos venía bien ningún día (es que para el Extremeño, "fiestas" significa volverse a Plasencia a estar con la familia), y terminamos por reservar para los días 22 al 24 de febrero.
Y 5 meses después... El día de la partida llegó.

El viaje de ida requeriría un post aparte, así que digamos, por resumir, que transcurrió sin grandes dificultades; cogimos el avión hasta Santander, y vimos que diluviaba. Desde el aeropuerto salía un autobús hasta la estación de autobuses (salimos corriendo a unos chinos a comprar paraguas para salir del paso), y desde allí había que coger otro autobús que pasaba cada dos horas hacia Santillana.
El conductor del autobús a Santillana también merecería un post aparte; cada vez que le preguntábamos por algún aspecto turístico del lugar, el hombre, majísimo él, descuidaba el volante para buscarnos de mil amores toda la información en la guantera del vehículo, con los consiguientes volantazos.


Llegamos a destino pálidos y temblorosos, sí, pero con la sensación de haber dado con el autobusero más majete de la zona.


Nada más llegar, pasamos por la oficina de turismo para pedir un mapa del lugar e información para llegar al hotel. La mujer del mostrador sacó un plano, y nos lo resumió rápido:

-Desde aquí, lo mejor es dar la vuelta siguiendo las flechas que os voy a poner.


Pinchad en el mapa para verlo ampliado.

Extremeño y Goblin: ... ...
Señorita súper-sonriente de la oficina de Información: ¿Pasa algo?
E&G: ... ¿Así que el pueblo sólo tiene dos calles visitables?
Ss-SdlOdI: Sí, pero llenas de lugares que ver, ¿eh?, y a un par de kilómetros andando tenéis las cuevas de Altamira. También se puede ir en autobús, pero cuando no llueve es un paseo precioso...
(Extremeño y Goblin miran la lluvia que aporrea la ventana de la oficina de Información).
E&G: Errr... Vale, nos apañaremos.

Bien pensado, nos venía fenomenal que el sitio fuese tan pequeñito: teníamos sólo dos días, y podíamos dejarlo todo bien visto y requetevisto sin ir corriendo de un lado a otro. Así que recogimos las mochilas y nos fuimos a buscar el hotel Altamira.
La verdad es que "buscar" es decir demasiado... Nos limitamos a ir por la más grande de las dos calles hasta encontrar el letrero.
El servicio del hotel fue estupendo, la verdad. Si me gusta por algo el norte es porque la gente te trata casi con paternalismo; si les pides una mano, te dan el brazo, y eso sin perder la sonrisa. Y por la calle, lo mismo. Fue una lástima que no hubiese apenas gente por las calles; es lo que tiene la temporada baja en un pueblo que sólo vive del turismo. Luego descubrimos que había otra contrapartida, también por ser temporada baja: la mayoría de los "lugares visitables" que nos había recomendado la señorita de Información estaban cerrados por vacaciones.
Lo cual nos dejaba muy pocas cosas que ver.
Al final decidimos pasearnos por el pueblo el primer día para ubicarnos, visitar Altamira y todo lo visitable el segundo día, y el tercer día irnos a ver un poco Santander mientras hacíamos tiempo hasta la hora de coger el avión.


22 DE FEBRERO: Museo de la Tortura y visita por el pueblo

Tuvimos suerte y las nubes terminaron de jarrearnos mientras comíamos en un restaurante de por allí. El mismo restaurante al que tendríamos que recurrir al día siguiente, porque no había otro abierto xD El menú del día costaba 12€; si encontrabas otro restaurante, veías que costaba exactamente lo mismo... (malditos mafiosos... ojalá llegue un McDonald's y os haga la competencia, a ver si ponéis precios más competitivos y dais opción a elegir ¬¬*). Eso sí, comimos estupendamente. Y reanudamos la marcha por la tarde, con un ojo puesto en el cielo por si acaso, aunque no nos volvería a llover en todo el viaje.

Cerca del restaurante, nos topamos con el Museo de la Tortura. Si en algo se nota que somos una pareja romántica y bien avenida, es en lo unánimes que somos para elegir los sitios que visitamos... En cuanto vimos la puerta del museo, nos miramos y no hizo falta decir más: enfilamos para allá.


La entrada

La verdad es que no parecía un museo de la tortura... Más bien era como una tradicional casa de campo, con su jardín y su saloncito acogedor.
Nada más entrar, había hasta una estatua ornamental de jardín, con forma de toro. Se notaba que la familia se reunía a su alrededor, porque justo al lado había restos de una fogata. Ay, las veladas hogareñas al amor de la lumbre... En la ciudad no tenemos cosas de estas.


"Toro de Falaris". El acusado se metía dentro del toro de hierro por la portezuela de la tripa, y debajo se encendía un fuego que calentaba el metal. Cuando el desgraciado gritaba de dolor, el sonido salía deformado por la boca del toro, dando la impresión de que el animal mugía.

Nada más entrar descubrimos que, como casa labriega medieval que se precie, el sitio estaba mu ojcuro. Era un saloncito con cortinajes, alumbrado sólo por unas lamparitas con forma de antorchas que había en las paredes. Prácticamente tuvimos que avanzar a costa del flash de la cámara.
La decoración de la casa era bastante peculiar. Había algunos adornos con formas sospechosas, que me hicieron pensar que quizá había sido algún tipo de prostíbulo anteriormente, lo que también explicaría los cortinajes rojos y la falta de luz.


"Violón de las comadres". Venga, sé que todos habéis pensado lo mismo al ver la forma :P

Debía de vivir allí gente muy manitas, porque había una mesa para manualidades:


Tenazas, desgarradores e instrumentos varios. Todo un alarde de imaginación.

Además, había varios aparatos de tonificación muscular...


Potro de Tormento.
Estos chismes nos dan alergia a los dos... Somos más de parchís.


Sillones de masaje...

Silla de interrogatorio. ¿Veis lo que os decía de la luz? ^^U

...Y cabinas de ducha específicas para masajear el cuerpo entero:

La Doncella de Hierro, de Nuremberg

Pues no sé porqué a todo el mundo le parecían tan terribles los aparatos estos, oye. En los gimnasios los hay más o menos iguales, aunque sin ese toque rústico.


Al salir del museo, fuimos a dar una vueltecilla por el pueblo, a ver qué más veíamos.

Merodeamos por los alrededores del ayuntamiento... Os podéis hacer una idea de la multitud de visitantes que inundaban la zona :P

"¿¿Hay niebla sólo DENTRO de la torre??" (O.ó) (O.ó)

El Palacio de Velarde

Casa de alguien con síndrome de Diógenes...

"Calle de la Ría... ¿Por qué la llamarán así?"

Y, sin querer, terminamos entrando en la Colegiata. Digo "sin querer", porque era uno de esos pocos sitios visitables que había abiertos, y pensábamos dejarla para la tarde del día siguiente (por tener algo que hacer, además de ir a ver Altamira, vamos...). Pero llegamos hasta la puerta, nos asomamos, y justo cuando estábamos metiendo la nariz se activaron los altavoces que había por todo el lugar y una voz retumbó por el claustro y nos pidió que nos arrimásemos a la primera columna para empezar a darnos la explicación turística.
Si algo hemos aprendido de los cristianos, es que no conviene desobedecer a las voces graves que no sabes de dónde salen, así que nos quedamos.

(Nota: el Extremeño me insiste mucho en que las voces de mi cabeza que me dicen que queme cosas no cuentan, y que las ignore).

Y así fue cómo, durante 45 minutos, La Voz nos tuvo dando vueltas por el claustro, explicándonos
una a una qué significaban las figuras talladas en 20 de las 37 columnas. Y porque había hiedra cubriendo algunas y se las tuvo que saltar, que si no, no llegamos a cenar al hotel ^^U

Las famosas columnas. Os las podría explicar una a una, pero os libraré de ese sufrimiento...





¿Que todas las fotos os parecen iguales? Es que me pueden los sitios de piedra antigua cubiertos de musgo.... xD

En alguna tenía que salir yo..(aunque soy tan poco fotogénica que no es que me moleste mucho xD) Es que el Extremeño me hizo llevar la cámara todo el camino, así que le acribillé a fotos a él, para vengarme :P

Finalmente, volvimos al hotel a descansar, que ya era hora.
El hotel Altamira es, como suele pasar en el norte, un caserón familiar de varias plantas, remodelado como hotel. Las paredes son de piedra, las vigas de madera, y el suelo está cubierto de alfombras porque la tarima chirría horrores.
Parecía un castillo de cuento, la verdad, y nuestra planta era la verde (¡¡que ez mejor!!), arriba del todo. Cuando fuimos, había aproximadamente 5 habitaciones ocupadas. Eran tres plantas, con 4-5 habitaciones cada una, así que echad cuentas... En nuestra planta, desde luego, estábamos solos (bwahahahaha...).

Solos, con un suelo de tarima que chirriaba al mínimo movimiento.

Mecachis.


Esta sala de estar está en un recodo de la escalera. No llegamos a usarla, pero los sillones tenían buena pinta.

Para ir a nuestra habitación había que seguir subiendo por la escalera de la izquierda. Había dos corredores como este en cada descansillo.


Así se ve la cosa desde el descansillo... La primera planta es roja, la segunda, amarilla, y la de más arriba, verde.

Cuando se entraba en la habitación, de frente había un baño pequeñito y pulcro, con vistas preciosas y contraventanas de madera, y una enorme cabina de ducha ^^ A la derecha estaba la cama, también de madera, y al fondo a la derecha estaba la calefacción, el aire acondicionado, otra ventana con vistas preciosas (lástima no haberle hecho fotos, hice un par de vídeos de la habitación), un escritorio con información turística y una tele que podías ver desde la cama.

Cuando llegué al baño, me harté de hacer fotos e hice un vídeo, así que no hay más fotos de la habitación... Lo siento. La cabina de ducha está detrás de la puerta.

Cenamos en el restaurante del hotel (había que amortizar el gasto mínimo, así que comimos un montón... de nuevo, todo buenísimo), y así terminó el primer día...

Continuará...

4 comentarios:

tita hellen dijo...

Bien, veo que no aprovechaste la visita al museo para explicar el suceso de los miriclodianos al Extremeño XD Chica lista!

Me encanta las fotos que has puesto, el sitio parece precioso a pesar de la lluvia. Besotes

Katniss dijo...

Uys, me ha encantado lo del Toro de Falaris, muy macabro ^^

Y el hotel es realmente bonito, parece fácil imaginarse historias ocultas entre sus recovecos =)

la reina del hielo dijo...

Pero como os vais al norte sin paraguas almaas de cántaro (nunca mejor dicho)?!!! a mí el museo de la tortura me dio bastante dentera, sobre todo las explicaciones de cómo se usaba cada cosa, demasiado gráficas para mi gusto.

Goblinoide dijo...

Hellen: No, no me pareció el mejor momento xDD Había demasiadas armas a mano.
El sitio era precioso, sí ^^ Y el ambiente lluvioso y húmedo tampoco era un problema, no llovió más que el primer día, y después de que llueva quedó todo mucho más verde, así que genial.

Katniss: el toro mola, aunque yo habría puesto unos enanitos de jardín, la verdad xD Ya te digo, en ese hotel había pasillos por todas partes, con poquísima luz, así que daba para mucho... Lástima no poder alquilarlo entero para un vivo de Cthulhu...

La Reina del Hielo: realmente contábamos con que lloviera, pero teníamos que llevar el menor peso posible para no facturar la mochila, ya íbamos pensando en comprarnos allí paraguas cutrillos si hacía falta :P
¿También has ido entonces? Pues ya sabes que no he puesto las peores torturas xD a mí también me daban bastante grimita algunas... (aunque tengo las fotos igualmente para el hermano del Extremeño).

Un abrazo a todos ^^