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jueves, 21 de agosto de 2008

De nuevo, frente a los apuntes...

Un rugido estremeció el túnel cuando los fanáticos se lanzaron a la carga. Con las espadas destellando, pasaron como una furiosa marea junto a las bestias del Caos y se lanzaron hacia el pabellón de los enanos a una orden de su señor.
-¿Ya? -preguntó Malus mirando a Arleth Vann.

El asesino, asomado al túnel, negó con la cabeza.
-Todavía no.
Los gritos sanguinarios resonaban en la antecámara. El estruendo de los pies a la carrera ensordecía a Malus.

-¿Ya?
-Todavía no.
Malus ya podía distinguir algunas voces en la tormenta de gritos. Podía oír el golpeteo de los tacones de las botas sobre la piedra.
-Decidimos que lucharíamos con ellos dentro del túnel, ¿cierto? -preguntó el noble, con tono cargado de intención.

El asesino miró a Malus y asintió con solemnidad.

-Adelante, mi señor, y que Khaine sea contigo.
-No lo hará si sabe lo que le conviene -gruñó Malus. Clavó los tacones en los flancos de Rencor-. ¡A la carga!


(Otro fragmento más del libro "La Espada de Disformidad", un relato de Malus Darkblade, escrito por Dan Abnett y Mike Lee.)

miércoles, 23 de julio de 2008

Odio las cuentas atrás ¬¬*

-¿Y cómo se supone que vamos a regresar al pabellón? -preguntó Malus.
Para su sorpresa, Arleth Vann le dedicó una de sus fantasmales sonrisas.

-Honradamente, no tengo ni idea. Podría decirse que voy decidiendo sobre la marcha.

Malus hizo una mueca de dolor.

-Ah, bueno, eso es tranquilizador.
-¿Serviría de algo si dijera que eso podría no ser un problema?
-¿Y eso por qué?
-Hay muchas probabilidades de que muramos todos cuando lleguemos a la biblioteca.
El noble le dirigió a su guardia una mirada funesta.

-Creo que en Hag Graef pasaste demasiado tiempo con Hauclir. Ha sido una mala influencia.
Arleth Vann se irguió.
-¿De verdad? Eso es interesante.
-¿Por qué?

-Él dijo lo mismo acerca de ti.

Malus frunció el entrecejo.
-Desgraciado impertinente...
-Resulta gracioso. Él dijo lo mismo...
-¡Basta! -gruñó el noble-. ¡Vayamos a ver esa condenada biblioteca!

(Y una vez más, un fragmento del libro "La Espada de Disformidad", un relato de Malus Darkblade, escrito por Dan Abnett y Mike Lee)

sábado, 19 de julio de 2008

Vacaciones

Tras casi una hora, Arleth Vann se detuvo a pocos pasos del final del pasadizo y desenvainó las espadas gemelas, tras lo cual se volvió a mirar a Malus.
-A partir de aquí, yo voy por delante -susurró el asesino-. Aguarda tres minutos y luego sígueme.

Malus frunció el entrecejo.

-¿Tres minutos? ¿Cómo voy a saber hacia dónde has ido?

El asesino miró a Malus por encima del hombro.

-Sigue el rastro de cadáveres -dijo con dureza. Luego salió del pasadizo y se escabulló hacia la derecha.

(Nuevo fragmento del libro "La Espada de Disformidad", un relato de Malus Darkblade, escrito por Dan Abnett y Mike Lee. Al final parece ser que un par de escapaditas sí que podré hacer a pesar de la academia, para veros a todos... ^^
Ah, por cierto, el fragmento va dedicado a Ghanima ;p)

martes, 8 de julio de 2008

Har Ganeth, la Ciudad de los Verdugos. Usos y costumbres

(Tercer fragmento del libro "La Espada de Disformidad", un relato de Malus Darkblade, escrito por Dan Abnett y Mike Lee. Un fanático del culto de Khaine -el dios elfo oscuro de la Sangre- estaba a punto de ser descuartizado por varios enemigos, Malus le defendió para poder preguntarle por la dirección a la casa de otro noble, y en cuanto se vio libre de sus atacantes, el fanático arremetió contra Malus para seguir derramando sangre en nombre de su dios. Están locos estos elfos... Se lo dedico al lagarto, que en un par de días podrá leerlo, porque es el fragmento que más le gusta del libro ;p)

Enfurecido, el noble cayó sobre el sangrante druchii y le cercenó la mano derecha. El acero resonó sobre el empedrado al salir el hacha girando hasta el otro lado de la calle.
-¡Mátame! -gimió el fanático, tembloroso debido a la pérdida de sangre y la desesperación-. ¡Devuélveme mi honor, santo! ¡No he hecho nada para ofenderte!

"No, sólo has intentado convertirme en salchichas", pensó Malus, furioso. Se inclinó sobre el druchii.
-Tu honor no me importa en absoluto, estúpido -le escupió-. Yo sólo quería hacerte una pregunta. Esto te lo has buscado tú mismo.

-¿Yo he hecho esto? ¿Cómo? Si tú no hubieras aparecido, ésos me habrían matado. ¡Hemos estado luchando durante casi una hora!


Era obvio que el hombre deliraba. Malus estaba francamente sorprendido de que aún le quedara sangre que perder.

-Sólo dime una cosa: ¿dónde está la casa de Sethra Veyl? Era cuanto quería saber. Dímelo... -Malus hizo una pausa e intentó pensar en una amenaza adecuada- Dímelo... o te dejaré vivir.
-¡No! -se lamentó el druchii, cuyos ojos se abrieron de horror.

-Puedo hacerte un torniquete en los muñones y cauterizarte las heridas. Puedo encargarme de que vivas durante mucho tiempo. -No se podía creer lo que estaba diciendo.
El fanático miró a Malus como si fuera un monstruo.
-¡De acuerdo, de acuerdo! Su casa está en el barrio noble, cerca de la armería de la ciudad. Una casa con la puerta blanca.
-
¿Puerta blanca, dices? -le espetó Malus-.Debería ser fácil de encontrar en este sitio empapado de sangre.-Apoyó la punta de la espada contra el cuello del druchii-. Si me mientes... -el noble hizo una pausa-. Te... Bah, no importa. -Remató al fanático, que murió con una expresión de agradecimiento en los ojos.

Mientras sacudía la cabeza de asombro, Malus se volvió y llamó a Rencor.

-En Har Ganeth se perdona la vida a los enemigos y se mata a los amigos -murmuró-. ¿Qué tengo que hacer cuando conozca a Sethra Veyl? ¿Ofrecerme a incendiar su casa?

lunes, 7 de julio de 2008

Se acerca la boda de mi prima...


-(...) ¿Adónde suelen ir los ancianos cuando celebran cónclaves?
-A las cámaras del consejo que están en la Ciudadela de Hueso -respondió Arleth Vann-, pero si se encuentran reunidos allí, estarán bien protegidos.
-Pensaba que los asesinos del templo eran supuestamente invisibles -le espetó el noble.
-Cuando la situación así lo exige -respondió el guardia con frialdad-. ¿Mi señor puede decir lo mismo?
Malus le lanzó una mirada dura.
-Limítate a acercarnos cuanto puedas. Ya improvisaremos cuando estemos allí.
-Te refieres a que mataremos a cualquiera que se interponga en el camino.
-Sí, es lo que he dicho.
Arleth Vann le dedicó otra de sus fantasmales sonrisas.
-Es bueno saber que algunas cosas nunca cambian. Sígueme, mi señor.

(Este es el 2º fragmento del libro "La Espada de Disformidad", un relato de Malus Darkblade, escrito por Dan Abnett y Mike Lee. Qué pasa, lo estoy leyendo con el cuaderno al lado, por si acaso :P La foto es otra pose épica de Malus. Dedicado a MadHatter, que sé que le gusta este elfo oscuro ;p y también os lo dedico a todos aquellos que no le tenéis mucho apego a las reuniones familiares... Y menos aún a las bodas ^^U)

viernes, 4 de julio de 2008

Verano de academia...

Malus miró a Arleth Vann.
-Quédate cerca de mí -le gritó, mientras desenvainaba un cuchillo arrojadizo.
El asesino negó con la cabeza.
-No puedes esperar luchar contra ésos, mi señor. Son los mejores guerreros que tiene Tyran, y no temen a la muerte. Su destreza...
-No voy a luchar contra ellos, estúpido. Voy a matarlos -gruñó Malus, y cargó hacia la refriega.

(Fragmento del libro "La Espada de Disformidad", un relato de Malus Darkblade, escrito por Dan Abnett y Mike Lee. La imagen es Malus a lomos de Rencor, su pequeño nauglir... Sí, Rencor es pequeño para ser un nauglir; los de su especie pueden llegar a los seis metros desde el hocico hasta la punta de la cola. Es taaan mono... ^0^)

martes, 8 de abril de 2008

Frase del día... Por actualizar ;p


Take care what you ask of me,
'cause I can't say no...

(Ten cuidado con lo que me pides,
porque no puedo decirte que no...)